Los viernes están reservados
para comer samosas/curry/te de menta
degustar el blanco cuerpo del hindú
los sábados son ovalados,
eréctiles
de sexografía china gourmet
un manjar de quesos/frutas/dátiles
y las tardes del domingo,
son para escaparme de la lluvia urbana
refugiarme en el sofá de un
joven canoso
músico, bipolar, manos de pianista
amante del bossa nova
un carnívoro de primera
que gusta de acostarse en el sillón verde
frente a un ventanal empotrado
en la novena nube de una torre
me invita acompañarlo
acomodando mi espalda en su pecho
como cucharas en posición fetal
con un librito verde hoja en sus manos
se le antoja
recitarme a Bécquer
en un bolero de voz
la poesía se desnuda en sus labios
y siento una mano escurridiza
que viaja de un pezón a otro
brincando
jugando con mis pechos
vibra mi cuerpo
tiemblan mis poros
segundos eróticos se derriten
se desinflan en las dos sombras
y los versos/susurros/gemidos
forman una orgía auditiva
se paraliza el tiempo
se asoma el deseo
las ganas despiertan
y siempre terminamos
garabateando sexo
en cada rincón de las pieles
haciendo música de nuestras costillas

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