14 septiembre, 2005

Afrodita Dominicana...



Diosa de Ebano.

Naces en la palpitante vagina del mar Caribe.

Heredera de una isla

¡aun sin nombre!

tu apellido; el merengue..

Tu cuerpo canta sin voz,

Tu lengua cruza fronteras,

Tus labios sostienen la semilla de Quisqueya.

Ardiente/salvaje/hembra

Prominentes caderas, culo delicioso/esponjado/acolchado

placer para los blancos.

En tu sangre hierve el negro, el mulato, el indio, el moreno.

Tu ombligo,

Cuna de poetas, amantes y locos.

A tus pies,

Postrado el mundo,

Inclina su presencia,

te hacen reverencia.

Afrodita Dominicana.

Intimamente....


Entre jadeos y gemidos

Penetro el aire

El viento gime

Jadea la brisa

Un rayo dá fin al orgasmo

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Soy una cuero que se cree virgen,

Mojadita y depilada,

Escondo bajo mi falda,

La delicia de ser Santa.

....


Mi sexo...

Escondido/encendido entre mis piernas.

Caliente- húmedo- palpitante.

En espera de tu lengua,

Jugosa-áspera-deliciosa.

Con tus labios

Besando-Chupando-lamiendo-mamando

Deleitando el paladar,

Con el sabor de las ninfas caribeñas.

Mi carne se abre,

Rosada-mojada-brillosa-babosa-pulposa

resbaladiza en tu boca.

Silencio...



...Duerme niña, princesa de leyendas, sueña en el tiempo, ardiente mujer de caderas prominentes. Sueña, antes de cruzar el umbral hacia el olvido, de negar lo que has vivido, de callar las fantasías, disfruta el paisaje de ida. La muerte espera por ti. Duerme, con el sexo abrazado entre tus labios. Guarda en tus ojos el embrujo del silencio, el misterio de la noche, en tus manos el deseo, acaricia la pasión entre tus dedos.

-Observo- Tus pechos desnudos clamando por un beso, en tus piernas la nostalgia de saber que no me amas, tus pies descalzos caminando sobre espinas de la vida, tus lagrimas mojando mis mentiras, tu cabello jugando a la inocencia de pensar que estas durmiendo, y en verdad estas muriendo...de placer...

La muerte espera por ti. Reza, diosa de cortas y regordetas piernas, de pechos gigantes, caídos, avejentados. No cierres los ojos inocente criatura, descansa. Duerme niña, duerme, que el cielo esta teñido de rojo intenso y la muerte aun no despierta. Pero no confíes, porque en tus sueños, ella, velando por ti está.