Este texto, nace a partir, de que en esta semana, me ha sucedido un encuentro verbal con un periódico o unas personas que trabajan en éste, en el que de cierta manera, me han hecho refelxionar, sobre todo aquel que tenga de oficio escribir, sin importar, si es un ser anónimo, o aquel escritor novel, hambriento de una casa editorial.
En estos días me propuse, después de que varias personas me incentivaran a volver a colaborar con el susodicho periódico, por lo que les enviè un articulo. Oh , sorpresa , que la persona encargada de monitorear las colaboraciones, me responde de la manera màs seca y agria que “uno no es escritor hasta que no escribe un libro”.
(Esto me suena a las personas que consideran, que uno no es mujer hasta que sale preñada.)
Mi reacción fue de impotencia, tristeza y de rabia, no con la persona en si, sino mas bien, de la ignorancia de la cual pecan algunos y realizan juicios a priori, desconociendo de lo que hablan y de la persona que esta detrás de las palabras.
Respetando la libertad de opinión, me causa mucha tristeza, que el sentir de algunas personas, sea tan cerrado y no puedan ver mas allá de sus narices, me ofendí no solo por mì, sino por todos esos escritores, que conozco, por los que no conozco, por aquellos que aún no han nacido, ya que, según esta persona, de opinión mercantilista, el escritor es aquella persona con muy buena posibilidad económica sin pretensiones ni calidad literaria, solo con billete en el bolsillo para publicar su obra.
El escritor no es, aquel soñador, madrugador, que vive en una esfera de palabras y libros, que escribe por el placer de escribir, que su alimento y abrigo es escribir, o aquel que todas las editoriales le han cerrado las puertas. Según la opinión de esta persona, no existirían los escritores noveles, ni los anónimos, ni esos que se leen en revistas y en periódicos y que aún no han tenido la oportunidad de publicar su libro. Para esta persona solo existen los Mario Vargas Llosa, Julia Álvarez, y Gabriel García Màrquez, que en su momento también fueron anónimos y noveles, y nosotros en su mundo no seriamos nada.
Me gustarìa conocer la opiniòn de ustedes.
Un beso agridulce,
Wilka Crespo